Encuentro de Viticultores 2025: 12 añadas que nos muestran el camino elegido
Cada año, en Pago de Carraovejas, recibimos a nuestros viticultores justo antes de empezar el nuevo ciclo. Es la forma de mostrar el compromiso conjunto que tenemos por las buenas prácticas en la viticultura, por una filosofía común de trabajo y, sobre todo, por conseguir la excelencia en cada parcela para elaborar los mejores vinos. Mientras otros años hemos apostado por expertos o por homenajes especiales al vino, este año, en el Encuentro de viticultores 2025 hemos preparado una experiencia histórica: una cata de las últimas 12 añadas de nuestros vinos de Pago de Carraovejas.
Desde la añada 2010 hasta las 2022, la última en el mercado han sido las botellas elegidas para este encuentro. Una forma de ver el camino recorrido: los pasos que en su momento decidimos dar y cómo el perfil del vino ha ido evolucionando hacia ese vino de finca que queremos que haga más grande nuestra marca. Hasta la añada 2014, en Pago de Carraovejas elaborábamos bajo el sello y con un perfil de crianza para nuestros vinos.
Desde 2015, bajo la contraetiqueta genérica, nuestro vino crece año a año adaptando el conocimiento de más de 30 años de viticultura en la finca. Parcelas que se elaboran según la identidad propia del suelo. Viñas que siguen la elaboración y crianza por separado y que, en ocasiones requieren de fermentaciones en acero inoxidable y en otras en tinas de roble francés. Taninos que prefieren la crianza en barricas de 225 litros o formatos más grandes.
El homenaje a viticultores 2025
Esta cata, solo comparable a la que realizamos en la vinoteca Vino&Compañía, era el mejor homenaje que podíamos hacer a nuestros proveedores de uva en el Encuentro de viticultores 2025. Un viaje por 12 añadas irrepetible por las pocas botellas que podemos conservar de aquellos años. Pero una muestra más de lo importante que es en nuestra cadena de valor el viticultor que, con su trabajo anual, nos ofrece la uva bajo los estándares de calidad.
En estas 12 añadas revivimos la pasión de cada vendimia. Las dificultades de los años complicados y la felicidad del trabajo bien hecho al acabar de recoger la uva. Pero sobre todo podemos ver la evolución de lo que era Pago de Carraovejas a principios de la década pasada y lo que se ha convertido hoy en día. Con gente que prefiere un estilo u otro. Pero con la grandeza de los nuevos vinos luciendo su esplendor mucho más allá.
Añadas de Pago de Carraovejas catadas en el Encuentro de viticultores 2025
2010
Vino elegante y goloso, con notas de fruta madura y tanino pulido. Presencia de madera y toques ahumados bien integradas y sin aristas que le aportan complejidad. Se mantiene vivo tras este largo periodo de envejecimiento en botella.
2011
En nariz se aprecian aromas de fruta madura combinada con otros marcados del roble. Mayor desarrollo de aromas terciarios que en la añada 2010 con notas de cacao y café. En la boca está pulido y redondo, intenso y con un toque dulce proveniente de esa madurez de fruta junto con el periodo de crianza en barrica.
2012
Este vino destaca por los aromas y sabores provenientes del roble. Con notas avainilladas y de nuevo presencia de fruta madura. El vino es elegante y sigue la línea encontrada en el 2010 y 2011 con claro protagonismo de aromas secundarios bien integrados y una buena evolución hasta el momento y con recorrido a continuar evolucionando. Está equilibrado y tiene una alta intensidad de aromas y sabores que dan lugar a un vino largo y persistente.
2013
En el vino se refleja la complejidad que tuvo el 2013 a nivel climático. Un año lluvioso con problemas sanitarios debido al desarrollo de botrytis en fechas cercanas a vendimia. Gracias al buen trabajo en la parte vitícola y en la selección de la uva a la hora de encubarla se puede apreciar un vino que está equilibrado y redondo. La intensidad aromática es inferior a las que encontrábamos en las copas anteriores, con aromas terciarios que recuerdan al cuero combinados con fruta madura.
2014
Es la última copa perteneciente a ese primer grupo de vinos en el que se elaboraba Pago de Carraovejas Crianza bajo las normas estipuladas por el CRDO. Es un vino intenso, muy aromático con una combinación de aromas de fruta negra, notas lácticas y dulces derivadas de la crianza. Es sedoso en su paso por la boca y equilibrado, con un tanino pulido y buena acidez que indica que sigue teniendo una buena capacidad de evolución.
2015
Momento clave en el Encuentro de Viticultores 2025. Se aprecia un cambio notable en este vino al compararlo con los 5 anteriores. Es la primera añada en la que Pago de Carraovejas se elabora como cosecha. La fruta que se encuentra es más fresca y tiene una elevada complejidad. Es elegante y fino, con el tanino aterciopelado y bien integrado. Con un final largo e intenso.
2016
Esta añada fue muy buena y altamente productiva. Tiene un perfil mediterráneo y una acidez marcada que le aporta frescor. Tiene equilibrio entre fruta roja y notas provenientes de la crianza tanto en tinas como barricas que le hacen fino, complejo y estructurado.
2017
Esta añada está marcada por las fuertes heladas primaverales que redujeron la producción notablemente. La uva vendimiada tiene una concentración y madurez elevada que se puede apreciar en el vino final, quizá con una expresividad algo inferior a las dos añadas anteriores, pero con equilibrio y redondez.
2018
El vino que encontramos en la copa tiene una complejidad elevada, destaca además de la fruta roja, notas balsámicas y mentoladas además de las aportadas por el roble de forma elegante y bien integrada. Es un vino que tiene el tanino pulido, tiene redondez y su paso por la boca es muy fino y elegante.
2019
En el 2019 encontramos un vino muy fresco y con fruta roja marcada. La intensidad aromática es elevada y en su paso por la boca encontramos elegancia y finura. El roble le da cuerpo e intensidad, pero sobre todo destaca por la elevada acidez que se aprecia en la boca y que desvela la gran capacidad de envejecimiento que va a tener.
2020
A lo largo de todo el Encuentro de Viticultores 2025 estamos pudiendo apreciar una constante evolución, pero en especial en este año se ve un cambio hacia perfil frutal más marcado en el que la crianza en madera es el perfecto complemento que da lugar a un vino complejo con sapidez elevada. Es elegante, redondo y fino debido al periodo de envejecimiento en botella, con una gran capacidad de evolución que le hará seguir desarrollando aromas y sabores a lo largo del tiempo.
2021
Vino con muchos matices. La fruta es roja y fresca y tiene una acidez marcada pero bien ensamblada con el tanino maduro y la intensidad de sabor. El roble está presente pero no destaca sobre la fruta haciendo que la protagonista tanto en nariz como en boca sea la materia prima complementada por la crianza aportando cuerpo y un gran abanico de aromas y sabores. Final largo y muy vivo.
2022
Es el vino que está actualmente a la venta. Es un vino intenso y aromático. La fruta está marcada y la acidez sin despuntar está muy presente. Aunque el tanino algo más marcado debido a la necesidad de pulirse en la botella, es elegante y redondo. La fruta se aprecia con un perfil algo más maduro que el que encontrábamos en las añadas inmediatamente anteriores, esto puede ser debido a las elevadas temperaturas y la marcada sequía que marcaron la vendimia 2022. nuestros vinos han seguido el estilo de crianza, reflejando la tradición y el saber hacer que nos caracteriza. A partir de la añada 2015, hemos evolucionado hacia vinos de finca, capturando la esencia de nuestro terruño y la singularidad de cada cosecha.